Comunidad de Propietarios: Supresión de elementos comunes

El régimen de la Propiedad Horizontal, que es el de la convivencia de personas con intereses diferentes, y en muchos casos, enfrentados, dentro de una misma comunidad, presenta tal cantidad de situaciones que puede ocurrir que la comunidad de propietarios no sepa cómo actuar.

Por ello, vamos a ir exponiendo en este blog algunas dudas que se pueden plantear en el día a día en su comunidad de propietarios y que entendemos pueden ser de interés.

Planteamos en esta ocasión la propuesta realizada en una Junta de Propietarios en la que la Comunidad de Propietarios se está planteando suprimir el servicio de ascensor, debido a la alta morosidad existente, y que está generando un déficit importante en la economía y previsiones de la misma.

¿Se puede suprimir el ascensor en un edificio, tras la aprobación por parte de los propietarios asistentes a la Junta?

Cuando de origen se ha dotado al edificio de ascensor, nos encontramos ante un elemento o instalación exigida por la normativa urbanística, así como por las normas de edificación, que tiene por objeto garantizar la movilidad del edificio, por lo que constituye un requisito de funcionalidad que no se puede eliminar si existe una persona minusvalorada, y, por tanto, con necesidades especiales.

Es obligatorio que los edificios garanticen estos principios de habitabilidad y funcionalidad, y las anteriores normas urbanísticas citadas, al ser normas de derecho imperativo, imperan sobre cualquier acuerdo o acto de la junta de propietarios, que serían nulos de pleno derecho.

Cualquier persona con problemas de movilidad se vería privada de su derecho de accesibilidad universal, por lo que se podría recurrir a los Tribunales exigiendo que dicha instalación permanezca vigente o se restituya.

Asimismo, la Ley de Propiedad Horizontal (artículo 17.2) evita cualquier mención a la “supresión” del ascensor, haciendo solo referencia al “establecimiento”.

Por tanto, el o los ascensores NO pueden eliminarse o condenarse, cualquiera que sea el acuerdo que se adopte, pues seria como eliminar un elemento estructural , tal como las escaleras o la cubierta del edificio.

 

Como siempre, recordar la importancia de contratar los servicios de un Administrador de Fincas Colegiado; en Asesoría FCH estaremos encantados de atenderte para cualquier duda, información o tramite respecto de tu Comunidad de Propietarios.

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Cuando un hijo tiene cáncer u otra enfermedad grave

Hasta hace unos años, muchos padres se veían en la necesidad de reducir su jornada laboral en situaciones de enfermedad grave de un hijo, sin contraprestación alguna. Actualmente existe una prestación de la Seguridad Social que trata de compensar esa pérdida de ingresos.

¿Qué es la prestación por cuidado de menores afectados por cáncer u otra enfermedad grave?

Es un subsidio que trata de compensar la pérdida de ingresos que sufren los trabajadores al tener que reducir su jornada laboral, con la consiguiente disminución de su salario, por la necesidad de cuidar de manera directa, continua y permanente de un menor a su cargo con motivo de una enfermedad grave.

La prestación por cuidado de un hijo enfermo de cáncer u otra enfermedad grave que cubre la Seguridad Social se dirige a progenitores, adoptantes o acogedores con un hijo enfermo de cáncer u otra enfermedad grave . Esta prestación se reconoce al progenitor que reduce su jornada laboral al menos en un 50% para el cuidado del menor, siempre y cuando los dos padres trabajen. El hijo enfermo debe requerir un ingreso hospitalario de larga duración o la continuación del tratamiento médico en el domicilio, tras el diagnóstico y hospitalización.

Requisitos

Es requisito imprescindible que trabajen los dos progenitores, estén afiliados y en alta en algún régimen de la Seguridad Social o mutualidad de previsión social establecida por el correspondiente colegio profesional, ya sea por cuenta ajena o por cuenta propia, y acrediten los periodos mínimos de cotización exigibles en cada caso, que son los siguientes:

  • No se exigirán períodos mínimos de cotización a las personas trabajadoras menores de 21 años.
  • Entre 21 y 25 años, 90 días en los 7 años inmediatamente anteriores a la solicitud de la prestación o 180 días a lo largo de su vida laboral.
  • A partir de 26 años, 180 días dentro de los 7 años inmediatamente anteriores a la solicitud o 360 días en el total de su vida laboral.

Los trabajadores autónomos y aquéllos sobre los cuales recaiga la obligación de cotizar deberán estar al corriente de pago, a tal fin será de aplicación la invitación al pago.

Esta prestación no es aplicable a los funcionarios públicos, que se regirán por lo establecido en el Estatuto Básico del Empleado Público y su normativa que lo desarrolla.

¿Cuánto me van a pagar?

La prestación económica da cobertura sólo a uno de los progenitores. Consiste en un subsidio, de devengo diario, equivalente al 100% de la base reguladora establecida para la prestación por incapacidad temporal derivada de contingencias profesionales o la derivada de contingencias comunes, cuando no se haya optado por la cobertura de las contingencias profesionales. El subsidio se calcula en proporción al porcentaje en que se reduzca la jornada laboral realizada.

¿Quién lo gestiona?

La gestión y el pago corresponden a la entidad gestora (INSS o ISM) o mutua colaboradora con la Seguridad Social con la que el trabajador tenga cubiertas las contingencias profesionales. No obstante, cuando la persona trabajadora no tenga la cobertura de los riesgos profesionales, es competente para la gestión de la prestación la entidad gestora o mutua que asume la cobertura de la incapacidad temporal por contingencias comunes.

¿Cuánto dura?

El derecho a la prestación nace a partir del mismo día en que se inicia la reducción de jornada. La solicitud ha de formularse en los siguientes 3 meses. Si no es así, la prestación se reconoce, pero su retroactividad no va más allá de esos tres meses.

La prestación se reconoce por el plazo de un mes, prorrogable por periodos de dos meses, cuando subsista la necesidad del cuidado del menor, que deberá acreditarse mediante declaración del facultativo del Servicio Público de Salud (SPS) u órgano de la comunidad autónoma correspondiente responsable de la asistencia médica del menor.

La prestación se extingue por varias razones: por la incorporación plena del beneficiario al trabajo, al cesar la necesidad del cuidado del menor, cuando uno de los progenitores cesa en su actividad laboral, por cumplimiento de los 18 años del menor o por fallecimiento del menor o el beneficiario de la prestación.

¿Puede quedar en suspenso?

La prestación queda en suspenso en las situaciones de incapacidad temporal, maternidad, paternidad, riesgo durante el embarazo y la lactancia natural, jubilación, incapacidad permanente, por cualquier causa de suspensión de la relación laboral o, en el supuesto de alternancia en el percibo del subsidio, cuando se le reconozca al otro progenitor.

 

Como siempre, para cualquier aclaración, información o trámite al respecto, no dudes en ponerte en contacto conmigo por cualquiera de los medios en los que estaré encantado de atenderte: ya sea a través del blog, e-mail info@asesoriafch.com o personalmente en nuestra oficina en Vélez Málaga.

http://www.seg-social.es/Internet_1/Trabajadores/PrestacionesPension10935/Cuidamenoresgraves/index.htm

¡Un abrazo!